Nuestra Historia.

El proyecto nace en abril del 2018 en el marco de la revolución feminista en Chile creado por Pedro Uribe Roncallo. Después de casi dos años viviendo en Barcelona, estudiando y trabajando con varones y prevención de la violencia machista, Pedro regresa a Santiago e imparte tres charlas sobre Masculinidades y mundo afectivo en librerías de la ciudad. Debido a este éxito y gran convocatoria, Pedro se percata de la necesidad que existe en el abordaje de estos temas. Con este impulso decide crear Ilusión Viril como una plataforma en redes sociales a través de la cual pudiese sensibilizar a la ciudadanía sobre la prevención de la violencia de género y los efectos de la masculinidad tóxica. El foco era sumar a varones contra las violencias de género y que se comprometieran con la equidad e igualdad de género.

Con este mensaje comenzó a visitar diferentes universidades e institutos que estaban en paro, huelga y toma y pudo compartir con los y las estudiantes que estaban liderando este movimiento social. Pudo escuchar sus reflexiones, necesidades y preguntas, especialmente, aquellos varones que querían ser parte de la revolución y no sabían cómo apoyar a sus compañeras feministas.

El nombre nace de una cita del libro “La dominación masculina” del sociólogo francés Piere Bourdieu donde se refiere a “illusio virile” cuando explica diferentes patrones culturales que sostienen la masculinidad tóxica y la dominación de los hombres sobre las mujeres. Quisimos llamar así a nuestra organización porque penosamente no existe aún ningún hombre que no haya sido socializado en la Ilusión Viril y que no haya recibido desde pequeño las presiones de ser autosuficiente, varonil, racional, poderoso, implacable y rudo para ajustarse a los mandatos de género que rigen nuestra sociedad aún patriarcal.

La Ilusión Viril es la obligación que sentimos los hombres de tener que demostrar a los demás y a nosotros mismos los viriles que somos.

Este proyecto es una invitación para que cada hombre descubra en sí mismo lo que verdaderamente define su identidad y que se convierta en la revolución que quiere para el planeta, que se permita ser el hombre que realmente desee ser y que encarne con su ejemplo los valores de la igualdad y la equidad, desarrollando competencias emocionales que le permitan ser un agente de cambio en su entorno y vivir una masculinidad positiva y saludable.

«Cada hombre es una revolución interior pendiente»
Homes igualitaris, Cataluña.